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Mi visión del movimiento Democracia Real Ya

Lun, 23 mayo, 2011

El 15-M se organizó en Internet, pero ya ha trascendido. Durante meses, más bien años, se nos ha acusado a los jóvenes de vivir al margen de la sociedad, de juntarse para hacer botellón pero no para defender nuestros derechos. En mi opinión, estábamos agotando la poca confianza que nos quedaba en que el sistema que nos ha traído hasta aquí se regenerase espontáneamente. Fuimos lo suficientemente ingenuos como para creer aquellos discursos que al comienzo de la actual crisis hablaban de la necesidad de refundar el capitalismo, de regular los excesos. Nos parecía imposible que nadie hubiese aprendido la lección.

Pero han pasado los meses mientras observábamos como cada vez nos alejábamos más de una solución, enterrándonos en el fango de los beneficios récord de las empresas y los recortes sociales y salariales. Y aquí surge mi primera reflexión. Durante décadas se nos repitió hasta la saciedad la principal afirmación del credo neoliberal: “Lo que es bueno para las grandes empresas, es bueno para las personas”. Muchos, con distintas ideologías políticas, lo creyeron. Todo parecía ir bien, no había razones para ser desconfiado. Pero la ausencia de reacción ante la crisis ha hecho que los poderosos se quiten las caretas sin miedo y pisen el acelerador de la redistribución de la riqueza: quitársela a todos para quedársela ellos. Y ahora, ante esa afirmación neoliberal, no nos queda más que soltar una amarga risotada. Empresas como Telefónica son capaces de anunciar beneficios récord, miles de despidos, no inmutarse y además contar con la comprensión de ciertos sectores de la sociedad. No con el mío. Bajo ningún concepto, bajo ninguna circunstancia en un sistema económico racional, debería ser eso posible.

No se trata de situar este movimiento a la izquierda. Gente como yo, podemos tener la tentación, pero no podemos olvidar que los indignados están en todas partes, en todo el espectro ideológico. No podemos dejar pasar esta oportunidad de avanzar hacia una sociedad más calmada y equilibrada. En definitiva, más justa. No nos enroquemos, porque es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Si tenemos unos objetivos comunes, no debe ser tan difícil llegar a un acuerdo sobre los medios.

De momento, sigamos en la calle. Cada vez más gente, cada vez gritando más claro, cada vez con más voz. Somos las personas. Formamos la sociedad, es nuestro bienestar el que cuenta. Que no alejen las decisiones de nosotros, porque la política nos afecta, nos pertenece, nos importa, y no vamos a renunciar a ella.

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  1. Alf
    Lun, 23 mayo, 2011 en 4:35 pm

    Buena reflexion 🙂

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