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Obras Maestras (II): King Crimson – In The Court Of The Crimson King

Jue, 16 diciembre, 2010

Después de empezar con Led Zeppelin, no me ha resultado sencillo encontrar un disco a su altura para continuar. Pero cuando digo que no me ha resultado sencillo estoy insinuando que, al menos a mi juicio, lo he conseguido.  En 1969, los británicos King Crimson regalaron a la humanidad su genial debut. A parte de su impresionante calidad, lo que le abre un hueco en mi colección de obras maestras es que es único. Ni se había hecho nada igual antes, ni se hizo nada igual después. Ni siquiera los propios King Crimson se repitieron.

Con una portada inquietante, que la propia banda define como “el hombre esquizoide” (lo cierto es que esa expresión de terror no cuadra mucho para alguien cuyo trastorno suele implicar apatía y frialdad), sospechamos enseguida que se trata de una banda de rock psicodélico. Y aún más si vemos portada y contraportada al abrir el álbum…

Bien, rock psicodélico, rock progresivo… ¿alguien está bostezando ya? Supongo que puede ser una de la reacciones al escuchar el disco. Las canciones son largas, los ritmos lentos, las voces suaves… Pero no es una recopilación de canciones de cuna. Desde luego requiere un estado de ánimo concreto. Pero su atmósfera contribuye a crearlo. King Crimson es una banda creada por músicos de gran talento y completa formación. Cada nota está en su sitio por una razón concreta. Una música demasiado compleja para comprenderla (al menos los profanos en la materia) pero demasiado buena como para no disfrutarla.

Escuchando la primera canción, 21st Century Schizoid Man, probablemente penséis que me he equivocado de disco o me he quedado sordo al hablar de ritmos lentos y voces suaves. La canción es larga, eso desde luego, pero por lo demás nada tiene que ver. No tiene nada que ver con el resto del disco. La voz distorsionada, el frenético y caótico ritmo (que cualquiera que haya intentado tocarla en el Guitar Hero habrá sufrido), el saxofón… Un genial comienzo para un genial obra maestra.

Después llega I Talk To The Wind, y comenzamos nuestro viaje por los dominios del rey carmesí. La semana pasada hablé de cómo en mi opinión la mejor música es aquella que transmite emociones. En este caso, no sólo las transmite, sino que son contradictorias entre sí. Por su utilización de los instrumentos de viento, la voz casi susurrada… el sentimiento imperante es la calma. Pero también se entrevé un halo de desasosiego, de desesperación. Pero todo ello con una finísima educación británica.

El tercer tema es Epitaph. Me voy a abstener de intentar describir esta canción con palabras. Solo diré que para mí es el punto álgido del álbum y una de las mejores canciones que he escuchado en mi vida. Se pueden decir muchas cosas sobre ella, pero ninguna le hace justicia al resultado de escucharla hasta haberla interiorizado.

A medida que avanzo escribiendo el post, me doy cuenta de que me he metido en camisas de once varas. Es un disco tan personal, que habría valido más la pena escribir tan sólo dos palabras: “Maravilloso. Escúchenlo.” Pero es demasiado tarde para eso, y sería un poco sospechoso que hiciese eso en la segunda entrada de la serie…

Así que no me queda más remedio que darle la vuelta al LP y seguir con Moonchild, la canción más larga del disco y, a mi juicio, la única que es más larga de lo que debería. Pero estamos en la época de la psicodelia, y los psicotrópicos tenían que cobrar su peaje. Tras un inicio prometedor, nos sumimos en unos 9 minutos de sonidos inconexos. No culparé a nadie si se los salta…

Pero aún nos quedaba otro de los platos fuertes, la pista que da nombre al álbum: In The Court Of The Crimson King. Saxon versionaron esta canción bastante bien. La hicieron más accesible, más rápida y más corta, pero en el camino perdió parte de lo que la hacía especial. Esa capacidad que tiene el buen rock progresivo de mantenernos embobados durante minutos escuchando una canción sin darnos cuenta del tiempo que ha pasado.

Más que un disco, esto es una experiencia. Una experiencia para saborear con calma, porque probablemente no enganche a la primera. Pero la paciencia tiene sus frutos… ¿o no?

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  1. Sab, 18 diciembre, 2010 en 1:28 am

    Te recomiendo que hables de Diamond head, XD, aunque no sea yo el más indicado para recomendar música con esta cultura musical que tengo, jajja.

    Muy buena la “crítica”, aunque te recomiendo que pongas algún enlace a youtube para ver los vídeos si los hay.

  2. Lobato
    Sab, 18 diciembre, 2010 en 2:07 am

    A mi también me ha gustado la critica, pero es verdad que estaría bien que pusieras enlaces par escuchar las canciones.
    El tema Epitaph muy bueno.

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