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Obras Maestras (I): Led Zeppelin III

Jue, 9 diciembre, 2010

¿Qué mejor banda para comenzar esta sección semanal que Led Zeppelin? Uno de esos grupos atípicos, de los que no han surgido muchos a lo largo de la historia. Grupos que ponen su música por encima de todo, no atándose a ningún género, no tratando de agradar a un público concreto o seguir la corriente predominante en un determinado momento. Y una de las pocas bandas que a lo largo de su carrera, contaron con los mismos músicos en todos los álbumes que publicaron.

Led Zeppelin III

Y no encuentro disco mejor para hacerlo que su tercer álbum, lanzdo en 1970. Desde luego no el más conocido ni el más exitoso. Pero es una perfecta muestra de lo que era Led Zeppelin. Tras publicar dos obras con un inmenso impacto el año anterior, tras hacerse enormes girando por Estados Unidos y convertirse en una de las bandas más importantes del momento, no se resignaron a hacer la música que se esperaba de ellos, la que les aseguraba el éxito.

En su lugar, hicieron la música que les apetecía, la que les salía del alma. ¿Qué consiguieron con ello? Críticas feroces. Nadie pareció comprender su disco. Les acusaron de haberse convertido en un grupo de folk. Las guitarras acústicas habían eclipsado a las eléctricas y eso era un pecado que muchos de sus fans no parecían dispuestos a perdonar. Aún así, la gran expectación que había despertado el lanzamiento consiguió que el álbum permaneciese como #1 de las listas durante cerca de un mes tanto en Estados Unido como en el Reino Unido, aunque la mala acogida hizo que las ventas cayesen rápidamente.

Sin embargo, 40 años después, es considerado un clásico intemporal y se ha convertido en un asiduo de las manidas listas de mejores discos de rock de la historia. ¿Qué pasó entre medias? En mi opinión, el tiempo dio perspectiva y permitió escuchar lo que era el álbum, en lugar de lo que se esperaba que fuese. Y cuando se escucha sin prejuicios, no queda ninguna duda de que uno se encuentra ante una verdadera joya. Un clásico emergido de los más profundo de unos músicos geniales.

Pero, ¿por qué este cambio?, ¿por qué las guitarras acústicas?  Tras la agitación de una interminable gira por los Estados Unidos, con todo lo que ello significa, Jimmy Page y Robert Plant se retiraron a descansar a una granja llamada Bron-Yr-Aur donde según algunas fuentes, ni siquiera tenían electricidad. En este ambiente de calma y relajación fueron concebidas casi todos los temas, incluido el que lleva el nombre de la propia granja en la que se alojaron: Bron-Yr-Aur Stomp.

¿Significa lo que he dicho hasta ahora que el disco está lleno de baladas y temas lentos? Absolutamente no. El LP comienza con la famosísima Immigrant Song, único single del álbum. Y ni siquiera los temas acústicos están faltos de energía. Gallows Pole es una adaptación de una canción tradicional que derrocha intensidad y sentimiento. Pero hay dos canciones en este disco para las que ni siquiera tengo adjetivos.

La primera de ellas: Since I’ve Been Loving You. Siempre he defendido que la música que realmente pasa a la historia es aquella que transmite emociones primarias del ser humano, ya sea melancolía, rabia, desengaño, desesperación… Así pues, se puede ser un virtuoso técnicamente y no ser un buen músico (varios ejemplos me vienen a la mente). Este es un problema que no tiene Led Zeppelin, y mucho menos esta canción, que desde la primera nota te introduce en su universo blues-rock de dolor y desesperación mientras nos dejamos transportar por la magistral interpretación de Robert Plant y los estremecedores acordes de la guitarra de Jimmy Page.

La segunda: Tangerine. Una balada melancólica que evoca un amor pasado. En su mayor parte es acústica, pero incluye un punteo de guitarra eléctrica que puede dejarte sin respiración. El resto del álbum tampoco tiene desperdicio. Si lo tuviese, sería un gran disco, pero nunca una Obra Maestra… No es el caso, éste se gana el título con creces. Y es que Friends, Celebration Day, Out In The Tiles, That’s The Way y Hats Off To (Roy) Harper podrían haber sido la orgullosa cumbre en la carrera de innumerables grandes grupos…

No dudéis en concederle las escuchas que sean necesarias, porque es necesiario sumergirse en él sin prejuicios para apreciar el arte que contiene, o mejor dicho, que es.

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