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“Peña Ubiña” o “Cómo engañar a los incautos y que casi te lo agradezcan”

Mar, 26 octubre, 2010

La montaña es algo que le gusta a prácticamente todo el mundo. Yo no soy una excepción. Desde pequeño he disfrutado de cada excursión (al principio en familia, luego con amigos). Paseos, rutas, visitas a pueblos… eran maravillosas formas de pasar el día o la semana. Además, la provincia de León es privilegiada en cuanto a zonas de montaña contando con la Cabrera, Ancares, Bierzo Alto, Babia, las Omañas y Picos de Europa entre muchas otras.

A pesar de mi afición por la montaña, hasta el año pasado nunca había llegado a la cumbre de un pico. Pero subido el primero, me entró el gusanillo. Después de llevar un tiempo reflexionando, decidí que lo mejor sería subir a Peña Ubiña, un pico de 2417 metros de los más altos de León, y con diferencia el más alto de su zona. Evidentemente no lo iba a hacer sólo (¡qué aburrimiento!), así que debía convencer a algunos amigos para que me acompañasen.

El primer acompañante se incorporó rápidamente, puesto que ya había venido conmigo en mi anterior salida. Pero… ¿como convences a alguien que nunca ha subido a un pico? Tienes dos opciones: la primera consiste en decirle que vais a hacer una ruta, sin explicarle qué clase de ruta será, y la segunda es decirle la verdad omitiendo ciertas partes. Cuando buscas el recorrido de una ruta en internet (por ejemplo en wikiloc) puedes ver la distancia recorrida para completar la ruta. 12 km. Puedes decirle a esa persona que vais a hacer una ruta de 12 km, no se asustará. Bueno, según que persona… Puedes optar para ser más sincero, y decirle: “Tenemos que llegar hasta 2400 metros y salimos de 1200, luego hay que subir otros 1200 metros. Es muy probable que esto no le asuste. Por lo general, la mente humana no está preparada para medir distancias verticales en metros. Si eres lo suficientemente retorcido inteligente  como para no facilitarle la comprensión diciendo: “Es el equivalente a subir un edificio de 400 plantas, que viene a ser lo mismo que subir 40 veces un edificio de 10 plantas”.

¡Ojo!, si vas a engañar a alguien, asegúrate de que está en un estado de forma medianamente bueno y de que no tiene un vértigo patológico. De lo contrario, podría acabar en tragedia…

Si todo ha ido bien, ya le has engañado. Pero la verdad acabará saliendo a la luz, que de eso se trata. Ya has reunido un grupo y os habéis montado en el coche, no hay marcha atrás. Al llegar y bajar del coche, el comentario generalizado es: “Vaya, parece que eso está bastante alto”. No hay que preocuparse, la vista sigue engañando y vemos la cumbre mucho más cercana de lo que está. La primera parte de la subida es la más monótona, pero también la que se afronta con más energías. Para cuando el cansancio empieza a aparecer, las vistas empiezan a ser impresionantes. Si hay suerte, este equilibrio precario se mantendrá toda la subida.

Otro punto realmente interesante por lo general se produce al llegar al collado que siempre suele haber entre dos picos, cuando empieza la parte de la ascensión por la roca y de vez en cuando hay que hacer alguna trepada. Es muy probable que se acabe produciendo el “efecto Matacuernos”. Para los profanos en Los Simpsons, el “efecto Matacuernos” consiste en ver muy cerca la cumbre, hacer un último esfuerzo para alcanzarla e inmediatamente darte cuenta de que en realidad la cumbre está aún más allá.

Pero alcanzar la verdadera cumbre produce una sensación indescriptible. La combinación de la panorámica que obtienes y el sentimiento de realización personal al haber superado un reto hacen que momentáneamente desaparezca todo rastro de cansancio. Es el momento de hartarte a hacer fotos, charlar con los compañeros e incluso con extraños con los que coincidas en el pico e incluso, para algunos, de echar una pequeña siesta… jeje.

Vista desde la cumbre de Peña Ubiña hacia el Este-Noreste

Personalmente encuentro el descenso como la peor parte de una de estas excursiones. Es sin duda lo más peligroso, no tienes la motivación de tener la cumbre al final, y todo es terreno ya conocido… pero al llegar a la base, todos (sin excepción) estamos pensando en cuál será la siguiente subida. Y es que, hasta uno o dos días después, no aparecen las agujetas. Pero esa es otra historia y debe ser contada en otro momento…

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  1. Alf
    Mar, 26 octubre, 2010 en 3:14 pm

    Increible historia! Cabe decir que de estar en León lo hubiera intentado… siempre viene bien tener a alguien como yo en estas cosas para que el resto penseis “Bueno, siempre podria ir asi de jodido, ¡soy un titán!”
    Preciosas las fotos, cuando tenga las de este fin de semana intentare publicar un pequeño articulo sobre mi viaje a Galway y a los cliffs of Moher, un sitio alucinante de verdad…
    Con esto finalizo mi primer comentario, ¡Larga y próspera vida a este blog amigos montañeros! 😀
    Pd: ¿Olvidasteis alguna mochila? Jajajaja

  2. Mar, 26 octubre, 2010 en 3:29 pm

    Mochila no se olvido, eso hubiesen sido 2400 metros de putada, XD

  3. Alf
    Mar, 26 octubre, 2010 en 3:55 pm

    Jajajaja y seguro que ahi arriba no habia guardias civiles majos XD

  4. Lobato
    Mar, 26 octubre, 2010 en 10:43 pm

    Tavo, todavía te la estoy guardando.Aunque ya estoy con ganas de comenzar con al siguiente.

  5. astiarraga
    Mie, 27 octubre, 2010 en 12:30 am

    Tenemos q narrar alfonso y yo nuestra excursion a Aviados XDXD
    por cierto , pablo , tengo ya lo de la diabetes

    • Lobato
      Mie, 27 octubre, 2010 en 1:31 pm

      pues mira a ver si me lo comentas por un privado. y así lo voy mirando.

  6. Alf
    Mie, 27 octubre, 2010 en 7:03 pm

    Muy grande aquella Ignacio! La caaara de la mueete!

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